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De sedentario a Facilitador de sueños

Desde mi nacimiento hasta los 16 años fui una persona muy activa y que empezó a convivir a partir de la preadolescencia con un sobrepeso relevante. Tanto es así que a los 16 años llegue a pesar hasta 105 kilos, a pesar de realizar actividad física (aunque no regulada). Me divertía con amigos, jugaba en equipos de fútbol y hasta entonces me sentía respetado y valorado por mi entorno y mi salud no me preocupaba nada, sólo algunos pero pocos complejos en relación a mi aspecto. Empecé con 17 años y a través de un amigo, como entrenador en equipos federados en categorías base y mi vocación empezó a enfocarse en la actividad física.

Esto significó un cambio en mi vida, formaba parte del deporte y sentía cierta responsabilidad en lo que hacía y en el ejemplo que mostraba. Con el tiempo evolucioné en concienciación y comencé una transformación total de estilo de vida e incluso de formación profesional (algo había que cambiar). Me gustaba la enseñanza y el deporte, lo que implicaría un cambio radical en mi formacion profesional. Tomé la decisión que me llevó a ser lo que hoy soy, lo que me gusta ser y enfoqué toda mi vida al deporte (profesional, estudios y personal – practica-), acompañada de una reducción de peso (hasta más de 30 kilos).

De forma conjunta a mis estudios, trabajaba como entrenador y monitor de actividad física, a la vez que empezaba a practicar deporte de forma regular, empezando por el running. Mi primera carrera fue una San Silvestre. Me emocionó cruzar la meta y desde entonces supe que habría muchas mas. Seguí entrenando y corriendo con altibajos, hasta que descubrí como deportista lo que realmente me motivaba, el triatlón. Mi vida cambiaría por completo, trabajo, formación, vida familiar, amigos y entrenamiento diario. Todo era necesario en mi vida. La práctica regular de actividad física paso de 2/3 días a 6/7 días y en ocasiones varias sesiones al día.

Sufrí, luché y sobre todo disfruté una progresión de varios años en la que pasé de ser sedentario a dedicarme profesionalmente a la Actividad Física. Puedo decir que yo también fui sedentario y ahora a través de mi trabajo pretendo que otros dejen de serlo. Está claro que todo es posible, simplemente dependemos de lo que nos estimula y APASIONA.


¿Activo o Sedentario? Salud o Enfermedad

La inactividad física es un grave problema de salud pública que afecta al 60% de la población mundial. Se trata del principal factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad, con 17,2 millones de muertes en el mundo y 300.000 en España. El sedentarismo aumenta exponencialmente el riesgo de obesidad, hipertensión arterial, diabetes de tipo II, osteoporosis, depresión y ansiedad, también de algunos tipos de cáncer (colon, mama…). Los estilos de vida sedentarios son una importante causa de mortalidad, morbilidad y discapacidad. Sí, el sedentarismo enferma y mata,¿por qué es tan difícil elegir formas de vida más saludables para la gran mayoría?

Diversos son los motivos por los cuales las personas sedentarias no se mueven hacia una vida activa. Muchos no toman conciencia de que su actividad física no es suficiente para mejorar su salud, piensan que ser activo es trabajar todo el día y llegar agotados a casa, pero realmente no lo son. Actualmente, la actividad física en el trabajo y en la vida cotidiana ha ido disminuyendo debido a los adelantos tecnológicos que nos hacen la vida más “sencilla” y “cómoda”. Vivimos en una sociedad apoltronada en “la ley del mínimo esfuerzo físico”; por eso, ahora más que nunca, es imprescindible el ejercicio físico regular.. La falta de tiempo junto al estrés de la vida diaria es la excusa para otros que, aunque sí son conscientes de su inactividad no programan tiempo suficiente para el cuidado físico. El tiempo es lo más valioso que se puede gastar, ¿qué mejor que invertirlo en salud? Y, por último, los que son adictos al mando a distancia, al sofá, al automóvil, al ascensor…, es decir, al mínimo esfuerzo, además de ver el deporte como un gran sacrificio y esfuerzo, para nada debe ser así. Los “deportistas regulares” ven en el ejercicio un placer e incluso una pasión, seguro que a tu alrededor, entre tus amigos y familiares, tienes buenos ejemplos de deportistas que están enganchados a la vida activa y a sus infinitos beneficios.

El ejercicio previene, trata y rehabilita enfermedades cardiovasculares, degenerativas y crónicas: reduce el colesterol y los triglicéridos, regula el peso y trata la obesidad, es beneficioso para la artrosis, la artritis y la osteoporosis; ayuda a disminuir el estrés, la ansiedad, favorece la concentración, la agilidad mental, facilita la relajación, mejora la condición física… En definitiva, la actividad física regular mejora tu calidad de vida, tu bienestar social, físico, psicológico y emocional y, además, aumenta la esperanza de vida. Ser activo es verse bien y sentirse mejor, es salud, vitalidad, juventud, optimismo, independencia a cualquier edad, es pensar en el futuro y disfrutar el presente, es inteligentemente indispensable. Sin embargo, el sedentarismo es jugar a la ruleta de la decadencia progresiva y la enfermedad, es mayor probabilidad de depresión, irritabilidad, es envejecer rápidamente… y debe ser urgentemente reemplazable. Dejar atrás una vida sedentaria es una medida que sólo te aporta beneficios.

Decisión, objetivos a corto plazo, motivación constante, paciencia, un mínimo de fuerza de voluntad y asesoramiento para que el entrenamiento sea personalizado, adecuado y saludable, son claves para engancharte con éxito a la práctica regular del ejercicio físico y, saborear así, todas sus bondades.

El cuerpo humano ha sido diseñado para moverse y requiere por tanto actividad física regular para mantenerse funcional y evitar enfermar. No importa la edad que tengas, o que tu forma física sea “débil”, es el momento de vencer a la pereza, de luchar por ser activo y tener una vida más placentera, engánchate al ejercicio físico regular y disfruta de llevar un estilo de vida sano, te permitirá afrontar todos los acontecimientos de tu existencia con mejor disposición. Decídete ya, no esperes más sentado y muévete hacia una vida mejor.

Octavio Pérez, facilitador de sueños en Apadrina Un Sedentario


Lo que se busca, se encuentra.

Hace unas semanas Octavio me comentó que hacía tiempo que tenía en mente un proyecto, el cual tenía pensado lanzarlo este mes de Diciembre y contaba conmigo para ser partícipe del mismo. Justamente me lo pidió una persona a la que no puedo negarle nada…. le debo tanto…. en fín, ha llegado el momento del lanzamiento “ Apadrina un sedentario”. Aún me sigo preguntando… ¿ porqué yo ¿???….
Hasta hace casi tres años mi única afición era caminar por la montaña y jugar al squash; era feliz jugando un par de días a la semana, y si alguien me preguntaba si hacía deporte, enseguida le contestaba que sí… ( madre mía como somos…)., con un par de días a la semana me daba por satisfecho. Mi peso por aquel entonces era de 85-87 kgs, e incluso llegué a los 94, de los 78 kg que peso actualmente. Hacía unos años que padecía de la rodilla izquierda, e incluso fui a un traumatólogo que me recomendó nada de correr y medicación de por vida….En el 2011 me diagnosticaron un problemilla en la próstata, y dicho “ problemilla” gracias a Dios, lo pudieron cortar de raíz y a tiempo. Fue a partir de ahí cuando cambió mi “chip”, a veces pienso que si me pusieron alguna pila o algo por el estilo, ya que me cambió la mentalidad. ¿ porqué no hacer lo que a uno realmente le gustaría hacer?.. para qué medicarme de por vida, y no hacer lo que me gustaría hacer? . Recuerdo como si fuera ahora que me operaron en Mayo, y al mes siguiente coincidí con Lucas Gisbert, una persona que apenas conocía , y me comentó que venía de terminar el Ironman de Niza y que fue una experiencia inolvidable. Yo no había oído hablar nunca de un Ironman, no sabía ni lo que era un triatlón, pero me picó la curiosidad de cómo podía la gente llegar a hacer semejante prueba… menuda locura. En unas semanas quedé con él para almorzar e interesarme en saber cómo y quién le había ayudado a preparar dicha prueba. Me habló de Octavio, y terminando de almorzar ya estábamos llamándole por si podría ayudarme a ponerme un poco en forma. Por aquel entonces desconocía que habían profesionales que se dedicaban a preparar a gente “ normal”, que nunca habían hecho prácticamente deporte. Tras darme un sí como respuesta, me dio un subidón de adrenalina increíble; me seducía muchísimo el tener la responsabilidad de cumplir con el plan de entrenamiento que me pondría. El objetivo que me había metido entre ceja y ceja era el poder cumplir con el “circuito de la volta a peu de la Marina Alta”. La idea de la que parto no es intentar hacer tiempos, sino el poder cumplir con una ilusión. Aún recuerdo el primer entreno: era cubrir una distancia de 5 kms al trote, los cuales no pude terminar, y tuve que volver a casa andando totalmente ahogado ¡¡…dónde iba yo?-.. poco a poco y con distancias bastantes cortas es como empecé a “ trotar”. .. llegaron las San Silvestres y ya me apunté a alguna ; llegaba muerto, pero llegaba. Los dolores que tenía de rodilla fueron disminuyendo gracias a poder compaginar la natación con la bicicleta y el correr. Una vez pude completar las carreras del circuito de la Marina Alta, un día hablando con Kika Pineda, me planteé el hacer el triatlón de Valencia ( supersprint)… jajaja,,, la distancia a nado eran 350m y yo la terminé nadando de espaldas… ¡ no podía ¡¡¡….La ilusión por los entrenos diarios no desistía, hasta que al año siguiente decidí sacrificar las fiestas de moros y cristianos de mi localidad para participar en el Triatlon Sprint de Andorra. Buscaba unas mini-vacaciones en familia y también disfrutar del deporte. Fue tan gratificante que al terminar, me apunté al Triatlón Olímpico de Valencia que era 2 meses más tarde….una verdadera locura, conseguí terminarlo, y al finalizarlo estaba en una nube… ahí estaba yo con mi medalla de finisher, que ni Cristiano Ronaldo estaría tan contento con su balón de oro. Ese mismo año me apunté a la media maratón de Valencia; tardé 2h10’, y ni los keniatas estaban tan contentos como yo. A partir de ahí, decidí prepararme un maratón de montaña y 3 días antes tuve una lesión de cintilla que no me dejaba ni subir escaleras. Creo que me pasó por bien, ya que no se si podría haberla terminado debido a los problemas de rodillas. Fueron momentos muy delicados, ya que tenía que estar en reposo ( bueno algo de natación había). Estaba totalmente inquieto, ya que para este año necesitaba algo con un “plus”. Le comenté a Octavio si podría hacer frente al Maratón de Valencia….42 kms!!,, él me dijo que me apuntara, y seguro que lo conseguiríamos. Tardé varias semanas para lanzarme al ruedo y apretar el “enter “ del ordenador… ya estaba inscrito ¡¡¡. Tenía por delante tan solo 2 meses ( aunque ya llevaba algo de tiempo entrenando sin nada específico). Entre medias apareció la Media de Valencia, la cual conseguí finalizarla rebajando 9 minutos la marca del año anterior. Los entrenamientos para la maratón fueron super gratificantes, me los disfrutaba un montón, casi hasta el límite de que me daba igual hacer la maratón que no. Llegaba el día de la gran prueba y los nervios me superaban. Lo peor de todo la semana de la prueba: todo eran molestias y dudas,.. horrible, sin embargo el día de la carrera, más tranquilo que unas pascuas. Cuando crucé la línea de salida no pensé lo que tenía por delante, fui a saborear cada km que corría en compañía de mi amigo Kiko Moya, y lo más bonito de todo es que conseguí una satisfacción personal increíble, tanto por la prueba conseguida, como por haberla realizado con mi amigo. Estoy seguro que esto del deporte une personas.
Un poquito largo, pero he querido describir a grandes rasgos mis inicios y mis pequeños logros personales en este mundo del deporte. También he tenido momentos muy duros , de no saber dónde estaba, y de creer que no progresaba, e incluso de abandonar alguna prueba por momentos de flaqueza.
Me gusta tener presente siempre que “ lo que se busca se encuentra”, y “ si no vas, no llegas


125 kilómetros para un sueño

Esta crónica igual no es la mejor, o la más larga, seguramente no será la que más pueda emocionar a la gente cuando la lea, pero sinceramente, creo que esta carrera es la mejor que he hecho en este 2014, y eso que esta temporada han salido buenas carreras y magnificas posiciones en algunos momentos del año.

La ilusión de (casi) todo corredor de ultras es poder estar en la salida de la mítica prueba del Ultra Trail del Mont Blanc (168 kilómetros y 9800 metros de desnivel positivo). Para poder estar en esa salida es necesario entrar en sorteo para uno de los dorsales que están disponibles, pero antes de eso, es obligatorio poseer los puntos que la organización exige y que se deben conseguir en diferentes carreras. Y aquí es donde de verdad “empieza” la carrera de este pasado fin de semana en Cazorla.

Para la última parte de la temporada me faltaba una carrera que otorgará 3 puntos UTMB, así que echando un vistazo al calendario, me decidí a correr la primera edición del Ultra Trail Bosques del Sur. Una prueba de 125 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo que tenía su salida y llegada en Cazorla y discurría en su totalidad por el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas.

La salida tenía lugar a las 9 de la mañana del sábado 27 de septiembre. Ahí comenzaba una aventura que iba a durar 19 horas y 31 minutos.

La estrategia de carrera esta vez, todavía era más clara: acabar sí o sí (nos daban de limite 29 horas) y conseguir esos 3 ansiados puntos.

Decido salir muy tranquilo al final del grupo. Los primeros kilómetros discurren por Cazorla, remontando el río para afrontar la primera subida de unos 10 kilómetros y 1000 metros positivos. Es momento de ir encontrando el ritmo y así hago. Voy subiendo cómodo. Sin que me adelante mucha gente y pasando a varias personas. Poco a poco van pasado los kilómetros y coronamos el pico. Llego con fuerzas arriba. Mucho viento y algo de frío pero es momento de correr en la bajada. Es una senda estrecha, no demasiado técnica pero si corres se puede adelantar a gente que va con más “cuidado”. Voy pasando corredores y ya estamos casi en el primer avituallamiento, en el Parador Nacional de Cazorla, kilómetro casi 17. El tiempo es justo el que tenía como referencia para bajar de 20 horas, que es el tiempo objetivo de la carrera.

Comemos algo y seguimos por una pista bajando. Aquí se puede correr por lo que decido ir descontando kilómetros rápido y sigo adelantando a algún corredor. Ya vamos camino del segundo avituallamiento que esta sobre el kilómetro 33. Vamos ya subiendo por una pista. Es una subida larga y tendida con algún descansillo que permite trotar. Así será hasta el avituallamiento del kilómetro 49.

El cielo esta toda la mañana amenazante y sobre el kilómetro 42-43 empieza a llover. La llegada al avituallamiento se hace larga. Es un sube y baja por una pista muy ancha incomodo para correr.

Es en este punto donde encuentro y conozco al que será mi compañero de fatigas hasta el kilómetro 120. Javier Blázquez, un chico de Toledo que hace varios años corrió UTMB en 38 horas y Transgrancanaria en 19. Muy agradable, entablamos conversación y vamos trotando. Vamos por un valle camino del kilómetro 63, donde tenemos el punto de cambio de ropa, que nos vendrá muy bien con el agua que está cayendo y el frío y viento que hace. Van pasando los kilómetros y cada vez estamos más mojados. Por fin se ve el refugio.

A la entrada del avituallamiento hay control de material obligatorio. Me piden el frontal y las mallas largas y se las enseño. Paso dentro y a comer algo y cambiarse que la ropa está muy mojada y va a venir bien poner ropa seca. Pasamos unos 40’ entre el cambio de ropa y reponer unas pocas fuerzas y seguimos. Hemos llegado en 8 horas 40 minutos, así que las previsiones para bajar de 20 horas siguen intactas.

Iniciamos ahora la parte “más cómoda” de la carrera, hasta el kilómetro 81 (próximo avituallamiento). Es una zona que empieza con unos 7-8 kilómetros de bajada rápida por senda estrecha, muy bonita, entre árboles. Se puede correr mucho por lo que decidimos lanzarnos rápido hacia abajo. En el descenso adelantamos a unos 4-5 corredores. El descenso termina en una pista ancha, que pica para abajo y por la que se puede correr muy cómodos a 5’ o 5’15”/km. Van pasando los kilómetros y seguimos pillando a algunos corredores. Este tramo es el que más rápido pasa y llegamos al avituallamiento del kilómetro 81. Toca encender frontales y seguir.

El siguiente tramo, hasta el próximo control, es un falso llano que pica hacia arriba, muy incómodo de correr y por medio del bosque, sin una senda demasiado clara a veces que nos obliga a poner toda nuestra atención en no perder de vista las balizas que señalizan el recorrido. Pasan los kilómetros poco a poco y cada vez estamos más cerca del control, situado en el kilómetro 92. Es el primer sitio desde que hemos salido de Cazorla en el que consigo tener cobertura y puedo hacer unas llamadas para dejar a la gente tranquila, ya que llevamos 13 horas de carrera y todavía no había podido dar señales de vida. Comemos algo. Bebemos un poco de caldo y nos preparamos para afrontar la parte más complicada de la carrera.

Los últimos 33 kilómetros, con los primeros 11 subiendo hacia arriba por una pista interminable, empiezan a ser duros. El primer tramo de esa subida es por una senda con mucha pendiente, algún tramo corto que casi te hace poner las manos en el suelo para seguir subiendo. Una vez termina la senda, ya entramos en la pista que no deja de subir hasta pasado el kilómetro 102. Nuestro ritmo es bueno, hemos adelantado a otro par de corredores, pero a mitad de subida me noto algo vacío, así que le digo a Javier que tengo que parar un momento a comer algo y tomar un gel (creo que fue la mejor decisión de la carrera).

Un poco de pastel de chocolate y un gel con cafeína. Esa combinación parece que me da la vida y a los 3 minutos estoy como nuevo y seguimos con nuestro ritmo constante hacia arriba. Los kilómetros pasan despacio, pero cada vez estamos más cerca de meta, y justo en un momento, casi sin quererlo, vemos el cartel del kilómetro 100. Ahora “sólo” nos quedan 25, pero parece que ya no es nada.

Acabamos la subida por la pista en el kilómetro 104 y empezamos el descenso hasta el avituallamiento, situado en el 108. Llegamos y pregunto en qué posición estamos. Nos dicen que somos el 47 y 48. Es una posición muy buena dado las circunstancias que hemos tenido en algunos momentos de carrera. En ese momento llevamos algo más de 16 horas y medida de carrera y por delante solamente nos quedan 17 kilómetros (aunque todavía no sabíamos lo duros que se nos iban a hacer).

Hemos comido algo. Hemos bebido un poco de coca-cola y seguimos con nuestra marcha. Los primeros kilómetros después del avituallamiento discurren por una senda estrecha, con mucha rama suelta y después un falso llano hacia abajo con muchas piedras sueltas y algún salto que hace complicado el llevar un ritmo constante y cómodo.

Nos quedan 3 subidas más o menos “importantes”. La primera es cómoda, se hace corta y la bajada no es demasiado técnica, aunque desde la salida, es el tramo más complicado que hemos tenido que afrontar. Esa bajada nos llevará hasta el pie de la penúltima subida, en el kilómetro 116. Una subida interminable, muy pronunciada, en zigzag, que todavía es más dura después de todos los kilómetros y horas que llevamos en las piernas.

Pensábamos que la subida iba a ser lo más duro que nos quedaba en la carrera, pero no. La bajada fue muy complicada. Muy técnica. De noche. Con más de 18 horas en las piernas. Casi 120 kilómetros. Javi veo que empieza a sufrir en la bajada y me dice que si yo voy mejor que vaya para delante, y le digo que en esta le espero, que no hay problema.

Son 3 kilómetros interminables. Muy complicados. Con pasos estrechos. Muchos saltos. Mucha roca grande, piedras sueltas y complicado de apoyar bien los pies para ir seguro en cada paso. Siempre he creído que para afrontar esas bajadas la confianza es primordial, así que prefiero dejarme llevar un poco más rápido y esperar a Javi al final. Justo cuando acaba la zona más técnica de la carrera y se ve Cazorla ya a tiro de piedra, pasamos el cartel del kilómetro 120. Sólo quedan 5. Media hora para conseguir llegar a meta en menos de 20 horas.

Es en este momento cuando me despego de Javi. Después de tomar una pista de asfalto que creíamos que era el último descenso hasta Cazorla, él ya va cansado y la última subida ya la hago solo. Me veo “fuerte de piernas” (igual era solo mi cabeza que lo creía, jajaja) y decido apretar todo lo que pueda en los menos de 4 kilómetros que quedan entre subida y bajada. Las luces del pueblo casi se pueden tocar.

Termino esa subida y empieza un descenso por senda estrecha, no muy técnica pero sí algo complicada. Mucho giro. Mucha gravilla pero las piernas están respondiendo y puedo correr bien. En las zonas llanas de esa bajada quiero apretar todo lo que pueda. Voy mirando el reloj. Bajar de 20 horas está casi hecho. Los kilómetros no pasan aunque ya estamos pegados al cauce del río, ese río que remontábamos esta mañana para salir de Cazorla y que ahora lo descendemos. La meta ya está muy cerca. Salto, subir el puente, giro, pasar las piedras (resbalarse en una de ellas y caer de pie al río para mojarse entero antes de meta, jeje) y así varias veces hasta que por fin salimos al asfalto. quedan 400 metros.

Es la recta final. Se ven las banderas de publicidad. Se ve la luz de la meta…y ahí está. Bajo las escaleras que entran a las ruinas de Santa María y ¡por fin!, ¡META!

Cruzo y me colocan la medalla. Es un momento de emoción máxima. El sueño que había empezado 19 horas y 31 minutos se ha hecho realidad. Ha costado mucho pero se ha conseguido.

Ha sido la carrera más seria que recuerdo. La carrera que mejor he planteado, que mejor he corrido y (casi) que mejor me he encontrado durante todo el recorrido. Las sensaciones son realmente buenas y la sonrisa creo que me va a durar mucho, mucho tiempo.

Al final, entro en la en un tiempo de 19 horas 31 minutos y 31 segundos. Objetivo de bajar de 20 horas conseguido.

Desde aquí quiero agradecer a toda la gente que me estuvo apoyando durante la carrera (aunque no pudiera ver los ánimos hasta llegar a meta porque no tenía cobertura), a los que han creído en que sí podía hacerlo. A Sandra por aguantar todo lo que tiene que aguantar cuando salgo a entrenar o voy a competir. A mi familia por estar pendiente en todo momento de cómo me iba. A Vicente porque sé que su ayuda y sus entrenamientos están dando frutos y cada vez me encuentro mejor, y también, a todos los compañeros del Club Trail Villena por estar pendientes de mi evolución y por sus mensajes de ánimo y felicitación.

¡Cómo costó conseguir el chaleco!
Una vez más, ¡gracias a todos!

P.D.: Ahora sólo queda esperar que el sorteo del UTMB 2015 nos depare una alegría, si no, volveremos con ilusión a intentarlo en 2016.


Juan Roberto, de 150kg a “Ultra Biker”

La única manera de alcanzar lo imposible es creer que es posible!

Bueno voy a intentar contar un poco mi historia.
Siempre he sido un chico gordito , mis amigos son bastante deportistas , baloncesto ,futbito ,etc.
Yo empece algunas de las pre-temporadas del basket pero en dos tres semanas siempre me lo dejaba. Luego estuve alguna temporada yendo all gym pero siempre terminaba abandonándolo. Un día me dieron una bicicleta vieja de montaña la cual me restauré  y la tenia aparcada por casa .

La cuestión es que un buen día al pesarme me di cuenta que casi estaba en 150 kg y eso tenía que cambiar si o si.
Ir a comprar ropa era un suplicio y no me gustaba nada mi cuerpo. Empece haciendo 15-20 km y llegaba muerto pero al día siguiente volvía a salir otro ratito.  Empece a salir con un amiguete los fines de semana y hacer rutas cada vez mas largas.
Un buen día hablando con otro coleguita quedamos en hacer el camino de Santiago y ni corto ni perezoso me compre una bici un poco mejor, poco a poco hacia salidas mas largas y entre dentro de un club de mtb Club Gurugú Xàbia. Ese fue el impulso que me hacia falta! salir con gente con mas nivel hizo que me pusiera las pilas poco a poco .
Más adelante, uno de ellos me dice de ir a una marcha y yo le contesté que todavía no estaba preparado y la contestación de el la recordare toda mi vida ” algún día tendrá que ser el primero” .En ese momento mi cabeza cambio el chip, me fui a mi casa y me apunté , el resultado fue que termine la marcha y fue cuando me di cuenta de ” querer es poder”.
Desde ese día empecé a ir a mas, salía de 3 a  5 díass con los compañeros , rutas , marchas , quedadas…. Llega un momento que decido ponerme a dieta y me puse a entrenar mas enserio,  sin prisa pero sin pausa. He pasado de 149 kg a 91,7kg de hacer 20km de llano a hacer una ultra maratón ultra bike de 200km con 6500m positivos acumulados, un cambio radical.
Quien me lo diría a mi estar haciendo estos retos encima de una bici…..He pasado de no hacer prácticamente nada a necesitar hacer deporte, tanto caminar , salir a la montaña , nadar , correr , gym etc.
Mi vida a cambiado del cielo a la tierra, cada día me gusta mas mi cuerpo, el poder ir a comprar ropa, relacionarme con la gente, jugar con mis niños es una sensación satisfactoria , resumiendo soy mas feliz.
He participado en muchas marchas de mtb ,en dos marchas ciclo-turistas de carreteras, 5 maratones de mtb ( 12h puerto Lumbreras, trans valls al llimit , maratón sierra de cazorla entre otras) una ultra maratón de 200km ,e participado en la Andalucia bike Race carrera por etapas de 6 días y hasta un triatlon en el Trixabia. Y lo que me queda por delante.
La mayor de las satisfacciones es comprobar como voy mejorando y bajando los tiempos , yo no compito por ganar si no por la simple satisfacción de disfrutar haciendo deporte!
Agradecer a mi familia y amigos por apoyarme en todas mis locuras y estar siempre a mi lado.
Espero que mis vivencias sirvan a otra gente para darse cuenta de que querer es poder y que los limites solo los ponemos nosotros!
Disculpar mi forma de expresarme!
Aquí me tenéis para lo que os haga falta.
un saludo

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Rafa Moral, como bandera para superarse.

La historia que contamos hoy podría ser la de muchas personas. Personas que vivían una vida poco saludable pero que quisieron cambiar sus hábitos; vivir experiencias que ellos mismos se estaban negando, las cuales son capaces de hacerte sentir realmente vivo. Hoy descubrimos a Rafa Moral Rodríguez, o “Rafa bichero” como suelen llamarle. La superación llama a nuestra puerta para demostrarnos que nada es imposible. Los mayores héroes son desconocidos, y muchos de ellos se encuentran entre nosotros. Rafa Bichero es uno de ellos. ¿El motivo? No todos consiguen perder 20 kilos en dos meses y pasar de correr 8 km acabando exhausto a terminar un Ultra trail de más de 61 kilómetros. ¿No es digno de un ser de otro planeta?   Hoy Rafa Bichero es un Ultra trail Runner, y al echar la vista atrás le sobresale una media sonrisa, porque es consciente de cómo ha cambiado su vida. Pertenece al Centro Excursionista Cocentaina y al de Espeleo y Barrancos, y junto con sus amigos se ha formado un grupo, al que han llamado con el simpático sobrenombre de “Los mochilos escozios”. Con ellos ha subido al Mulhacén ( 3.479m), al Picón de Jerez (3090m), o al Toubkal, el pico más alto de Marruecos (4.167m).
Lo que para un deportista nato es el pan de cada día, para Rafa fue un proceso largo, de mucho sacrificio y muchas horas. Su preparación, en parte por el remordimiento de su sobrepeso, era muy esporádica y dispersa, si es que a lo que él hacía se le podía llamar “preparación”: Es más, ni se le ocurría correr por montaña “lo veía casi imposible porque debido a mi peso me costaba hasta caminar por montaña, imagínate correr….” pero poco a poco fue perdiendo ese miedo, y después de unos meses corriendo por asfalto -o intentándolo-, llegando a hacerlo tan solo dos o tres veces al mes y no más de 8 km antes de acabar rendido, decidió correr una media maratónen su ciudad natal (Alcoy), y la terminó en casi dos horas… ¡con más de 90 kg! Y parece que le empezó a gustar eso de mover el esqueleto, porque al poco tiempo disputó una carrera de montaña en la misma localidad, en la que después de entrenar poco, y con más de 85 kg, hizo un tiempo de 2h y 16 minutos (¡Este año ha realizado la misma carrera bajando la marca en 20 minutos!). Ni él mismo se imaginaba la meteórica progresión que iba a tener:

“Después de mi boda y con más de 85 kg no me tomaba nada enserio, todo lo hacía a medias y pensé que con un entrenador que me guiara, todo iría mejor. En ese momento hablé con mi primo Isra García y él fue el que me aconsejó sobre Octavio y a partir de ahí todo vino solo. Después de un tiempo surgió la idea de preparar algo grande MI PRIMER ULTRA.

Escasos 2 meses y medio para preparar una prueba tan exigente. “Este tio está loco”, pensó Rafa sobre el míster Octavio, pero poco a poco le fue contagiando esa motivación, y en apenas dos meses pesaba ya casi 20 kg menos, y era finisher en el Ultra Trail de Chiva (61km en 8 horas y 21 minutos). Para Rafa su mayor motivación ha sido su mujer, Rebeca. Ella ha sido quién mayor paciencia ha tenido con las dietas y los entrenamientos. Ella ha sido su apoyo, su compañera, su confidente y su mayor fuerza cuando las ganas le fallaban. Asegura que sin ella y sin su ánimo esta gesta no hubiera sido posible:  ”ha creído en mi más que yo mismo”. Y la otra motivación que mueve a Rafa a superarse es su amor por la montaña:“Cuando no me encuentro bien, ella es la que me calma, la que me centra y la que me motiva. Me encantaescuchar su silencio y la paz que tengo cuando corro es una de mis motivaciones, me hace sentir un trocito de ella, mis problemas desaparecen; soy feliz”. Desde la “Pujà al Montcabrer d’Alcoy (su primera carrera), el esfuerzo ha abanderado el día a día de este hombre, que asegura, pese a que no ha sido nada fácil, que ha cambiado sus hábitos para adaptarse a esta nueva forma de vida: “antes me costaba levantarme para trabajar y ahora mismo hay días que a las 5 de la mañana ya estoy corriendo, para tener la tarde libre y disfrutarla con mi mujer”. Y en este proceso, Rafa también agradece a los otros deportistas de Octavio haber aportado su granito de arena para conseguir que hoy sea el deportista que es: “una de las mejores experiencias fue el Trainning Camp de Bañeres, codearme con los más grandes y compartir experiencias en la hoguera fue increíble;  aprendí muchísimo de cada uno de ellos y me llevé grandes amigos”. Los entrenamientos son acordes a sus objetivos: duros e intensos; pero eso no quita que disfrute con ellos. No suele perdonar ningún día, y si lo hace, lo utiliza para salir con la bici, lo que vendría a ser un “descanso activo”. Al final de la semana acumula la friolera de 85-100 km recorridos:  ”En mi vocabulario ya no existe eso de que no tengo tiempo, siempre se tiene tiempo si uno tiene ganas”. Asegura que lo más duro son esos días en los que no le apetece entrenar pero sabe que tiene que hacerlo; cuando llueve a mares y tiene que salir a la intemperie; cuando el frío se cala en los huesos pero se levanta a las 5 de la mañana para realizar su entrenamiento; cuando pierde la motivación y piensa… “¿Todo esto servirá para algo?” porque aparte de entrenar físicamente, un ultrafondista ha de cuidar tanto o más el aspecto psicológico. Y vaya que si sirve… la satisfacción se ve materializada cuando recuerda que gracias a ello ha perdido peso, que ha conseguido llegar entre los 50 primeros a la línea de meta, que corre más rápido… pero sobre todo esa complicidad que llega a sentir cuando está junto a la montaña y ver lo orgullosa que llega a estar su mujer de él.

 

Sus sueños son ambiciosos: lograr algún podio en un Ultra Trail, o correr alguna carrera de más de 100 km como podría ser Cavalls del Vent. Pero se conforma con poder seguir disfrutando durante mucho tiempo de las sensaciones que le invaden cuando está en la montaña. Si le preguntamos si recomendaría esta aventura a otras personas no lo duda un instante: “Claro que sí, a mi me ha cambiado la vida, soy más paciente, ya no hay barreras, confío en mi mismo, ha subido mi autoestima, me ayuda a estar bien físicamente, a relajarme, a encontrarse a uno mismo. Hay que pensar que puedes hacerlo y que nunca es tarde“. Hoy, a Rafa le invade un sentimiento de satisfacción plena, pues asegura que este nuevo modelo de vida ha conseguido que se sienta mejor consigo mismo y con los que le rodean, y asegura que el esfuerzo le ha hecho entender que no hay límites más allá de donde uno se los pone: “he conseguido eliminar muchas barreras de mi vida que yo mismo me puse hace años”. Es una fuente de inspiración para todos aquellos que se acomodan en el “no puedo”, “nunca lo conseguiría” o “es imposible”.

Rafa Bichero; una persona que haciendo honor a su apellido encontró la “moral” para dar un giro de 360º en su vida, apostando por cumplir metas que en un principio ni siquiera se hubiera podido imaginar. A veces, las mayores muestras de superación las tenemos delante de nuestras narices, y gracias a gente como Rafa podemos empezar a creer en nosotros mismos, y a comprender que nada es imposible si uno trabajar duro en ello.

Espero  que esta historia pueda inspirar  a los que empiezan a luchar por sus sueños.

Articulo escrito por José Luis Lagardera el 21 de junio del 2013,

Rafa Moral, ha continuado hasta el día de hoy corriendo ultras de más de 100Km y  consiguiendo sueños “inimaginables” gracias a su capacidad de superación y la confianza inquebrantable en si mismo.

¡Gracias por ser un ejemplo para todos!

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ENBRUNMAN 2014.

LANZAROTE 2005. Mi primer Ironman. 13h y 30 min.
EMBRUNMAN 2014. Mi último Ironman. 15h y 05 min.

14 historias distintas. Algunas fueron impactantes, otras increibles y como no, muchas fueron terroríficas. Eso sí, todas me llenaron gratamente.

A veces pienso que las cosas en la vida la hacemos porque tienen un sentido. Yo practico Ironman para demostrarme a mi mismo, que soy capaz de superarme en cada prueba, en cada entreno, en cada minuto de mi vida…ah y por algo muy importante, porque soy feliz haciendo lo que me gusta y rodeado de la gente que me anima, me apoya y me acompaña en cada una de mis locuras deportivas.

Elegí este Ironman porque es una prueba mítica, especial, durísima y completa en todos los sentidos. Tal vez no era el momento adecuado, el año propicio, pero las cosas hay que afrontarlas como vienen y tirar del carro siempre hacia delante.

Mucho leí sobre las terribles crónicas de los valientes que se aventuraban a participar en esta prueba y cada vez más, una gran cantidad de dudas me asaltaban sobre como afrontarla.

Realmente pienso que si hubiera sido suficientemente cabal, no me hubiera presentado a ninguno de los 14 Ironman que mi cuerpo ha soportado. Pero el veneno de la competición recorre nuestro cuerpo, la adrenalina del minuto antes del pistoletazo de salida, el sufrimiento extremo que recorre tu organismo durante horas que te dice párate y tu no te rindes nunca….

Al final acabas convirtiendote en un “drogadicto” de los esfuerzos inhumanos, esos que los medicos prohiben eternamente, esos que tu familia recrimina fuertemente por el daño que le estás haciendo a tu sistema fisiológico…Sinceramente no puedo explicarlo porque hay que vivirlo y la gente que comparte esta pasión, sabe muy bien a lo que me refiero.

31 ediciones de esta prueba Titánica avalaban a un espectáculo sin igual. En liza grandes expertos de la materia como Marcel Zamora luchando por su quinta victoria.

1300 participantes, 50 españoles y con los poco que pude hablar, superaban cada uno de ellos, una media de 6 Ironman entre pecho y espalda.

Esta vez iba muy bien acompañado con mis padres y mi inseparable fan número uno. La logística para llegar a Embrum fue dificultosa pero tras varias horas de coche, lluvia y caminos perdidos, dimos con el lugar de destino.

La mejor opción fue volar con iberia desde Jerez de la Frontera hasta Turín (Italia). Una vez allí con coche de alquiler, conducir hasta una estación de esquí llamada Pra-Loup (1600 m de altura) y situada a 1h de Embrum.

Tras problemas con las tarjetas de credito, tamaño del vehículo (nos dieron un fiat punto para meter maleta de bici y equipaje…..) conseguimos llegar después de 6 h de viaje a los apartamentos. Cuando realmente estaban a 3 h y media reales.

Un sitio precioso con vistas a las montañas de los alpes franceses y con un clima perfecto durante los días que estuvimos allí.

Al día siguiente fuimos a recoger dorsales a Embrum (nos encontramos con Marcel Zamora al que deseamos suerte) y visitamos un poco la zona. El pueblo muy bonito con fuertes pendientes como pude comprobar en la carrera a pie.

El día siguiente fue de turismo, entregar material en boxes y acostarse pronto para la gran batalla.

El viernes 15 a las 3 de la mañana estabamos en planta para desayunar algo y tirar hacia Embrum pues la prueba comenzaba a las 6 de la mañana.

Ya en boxes coincido con un gran triatleta y amigo Rafa Prado. Ha entrenado duro y se merece un buen tiempo (así fue con un crono de 12h14min y un puesto 77 en la general)

Tras revisar todo el material y visitar al señor roca, me dispongo a dirigirme a la salida….

NATACIÓN:
La natación en Embrunman se realiza a dos vueltas de 1900m sin salir del agua. Son las 6 de la mañana hace mucho frío, está todo muy oscuro y del lago sale vapor. Sólo se ve a lo lejos una luz intermitente que supuestamente indica donde está cada boya.

No tengo prisa por salir ni tampoco busco el colocarme delante. Quiero evitar los golpes en toda medida y si tengo que hacer más metros por ello, no me importa.

Me despido de mis padres y Mamen, le doy un abrazo a Rafa y nos deseamos suerte.

Pistoletazo de salida y me veo en una zona media donde el ritmo no es muy alto, trato de buscar huecos pero es díficil porque no se ve nada, así que me abro hacia la derecha y poco a poco voy buscando mi sitio hasta la primera boya. Se que voy a un ritmo lento pero no me preocupa. He evitado muchos golpes y pienso que en la segunda vuelta podré recuperar algunas posiciones.

Voy acercandome a las siguientes boyas y ya si puedo mantener un ritmo algo elevado. Paso la primera vuelta y las sensaciones son de no forzar demasiado. Pongo un puntito más y comienzo a pasar a mucha gente por la derecha. De todos modos siempre llevo sensación de ir cómodo y un ritmo no muy alto.

Cuando enfilo la última boya antes de salir a tierra, miro a la izquierda y paso a un nadador con un sólo brazo. Se me ponen los vellos de punta y pienso, no soy nadie, este si que tiene relamente merito (luego me entero que se bajó antes que yo en la bici y por supuesto llegó antes a meta. Todos mis respetos y admiración…)

Salgo a la orilla y veo mi garmin: 1h 03 min para 4,06 km. Pues no he nadado tan mal pienso. Salí el 213 con sensaciones de poder haber apretado algo más.

BICICLETA:
Transición tranquila donde veo a Rafa Prado que ha salido en 1h 01 min. Me pongo el maillot, cojo casco, gafas, manguitos y salgo hacia el plato fuerte del día. Los terribles 188km con 5000 m de desnivel acumulado del circuito de bici de Embrunman.

Nada más salir de boxes, comienza un puerto de unos 7 km donde el frío es horrible y el desnivel considerable. La gente me pasa como cohetes pero realmente no me afecta. No pretendo gastar el más mínimo de energía porque sino no podré correr ni 1 km.

Los km pasan y es un constante sube y baja con puertos pequeños, bajadas pronunciadas, viento de cara, mucho frío pero sobre todo, un recorrido precioso. Trato de grabar en mi mente cada uno de los pueblecitos que voy pasando, los ríos que vamos dejando al lado, las caras de los miles de aficionados animando. Estoy en Embrunman y sólo por poder pedalear por esos parajes, ya me siento afortunado.

El plato fuerte de la bicicleta llega sobre el km 100 con la ascensión al col del Izoard. Mítico puerto del Tour de Francia donde se han librado mil batallas entre ciclistas profesionales.

Desde que salí del agua me fueron pasando cientos de triatletas con un ritmo tremendo y la verdad que pensaba que tarde o temprano se vendrían abajo.

Lo más lejos de la realidad. Estoy en uno de los Ironman más duros del mundo y aquí la gente no viene de paseo. Tienen los deberes hechos, el cuerpo curtido, las piernas definidas y fuertes como robles, el tipo de escaladores profesionales y probablemente con el triple o el cudruple de km en las patas que yo (con 3500km no pude pedirle mucho a mi cuerpo)

Aún así sigo entusiasmado sumando km pero cada vez van pesando más. El col del izoard se hace muy largo con rampas del 16%. Llevo un compact pero el 34-25 que tenía reservado para los últimos km, se me hace necesario. Encaro la última parte del puerto. La más árida y castigada por la nieve, pero la más rebosante de público animándote.

Paso las últimas rampas y consigo coronar. Arriba hace frío, me coloco los manguitos, como algo del avituallamiento y me lanzo hacia abajo con mucha precaución. La bajada es técnica y la peña pasa como cohetes. Yo no pretendo en ningún momento jugarme el pellejo.

Luego me quedan casi la mitad de km para soltar la bici y es entonces cuando el viento de cara hace aparición y empieza a causar mella en mi organismo. Trato de beber, comer siguiendo las pautas de siempre. Las piernas están cargadas pero aún tengo fuerzas para continuar decentemente.

Me acerco por fín a Embrum tras pasar por un episodio de bajón importante y es aquí donde nos dan la puntilla.

En el km 180 llegamos al pueblo y tenemos que subir un puerto de 5km con rampas del 12%. Aquí ya voy con el 34-25 echando humo y deseando terminar ese calvario. Consigo llegar a boxes en 8h y 02 min y muy tocado de piernas pero contento por haber superado a ese circuito titánico.

CARRERA:
La carrera a pie en embrunman es a 2 vueltas de 21 km. Rodeamos el lago por donde nadamos para calentar (unos 3km) y luego te meten un repecho brutal de 3km hasta llegar a la plaza del pueblo.

Salgo muy suave a correr y poco a poco mi cuerpo va encontrando un ritmo cómodo que me permite ir adelantando a bastante gente. Así llego al primer repecho duro donde la gente ya camina y sólo trotando, consigo pasar a unos 10 triatletas. Me voy viniendo arriba y consigo mantener un ritmo mantenido de 4:33 min/km. He pasado a muchos triatletas pero algo no va bien en mi estómago.

Trato de aislar esa pequeña molestia y sigo sumando km y pasando a gente. Sin embargo en el km 12 mi cuerpo dice basta y me tengo que parar a vomitar 3 veces. Aquí acaba mi carrera y comienza un calvario personal por cruzar la linea de meta.

Consigo dar la primera vuelta practicamente andando y al llegar al lago, Mamen me acompaña unos km. Mi cara es la de un zombie y le voy diciendo que está vez estoy a punto de tirar la toalla. Ella me dice que es decisión mía que no hay problema pero las molestias de estómago son insoportables y poco a poco me estoy deshidratando por no poder beber ni comer nada.

Consigo completar la primera vuelta junto a mi mujer (nunca olvidaré esos km animandome y dándome fuerzas) y cuando llego de nuevo a mis padres, mi padre hace el relevo a Mamen y me dice que el me acompaña (siempre en la distancia y respetando las normas) los km que hagan falta.

Realmente tengo ganas de acabar con este sufrimiento pero mi mente esta luchando por no rendirme y seguir caminando. Mi estado es cada vez peor pues llevo más de 2h y media sin comer ni beber nada pero continuo andando intentando beber pequeños sorbos de agua. Cada sorbo me dan ganas de vomitar pero es el único modo de poder seguir andando. Me siento en un parque y mi padre se acerca (llevaría unos 28 km) le digo que tiro la toalla que esta vez no puedo aguantar más.

Me anima a llegar por lo menos al km 30 y me dice que tan sólo me quedarían 12km para la meta. Mi mente no quiere luchar contra esa mentira tampoco. Me está entrando sueño y mucho frío de estar parado y sin pensarlo ni un minuto más, me pongo de nuevo a caminar y me repito una y otra vez que no me vuelvo a parar más….

Los km van pasando y sigo sin poder correr, el pinchazo en el estómago es horrible y cuando llevo 33 km vuelto a vomitar otras 3 veces. Esta vez si me he vaciado por completo pero por fin la molestia del estómago empieza a remitir.

No tengo fuerzas para correr pero si para andar un poco más rápido. Mi padre sigue impasible a lo lejos acompañándome pero esta vez, cada vez le cuesta mas seguir mi ritmo. Ahora si me he vuelto a convencer de que voy a cruzar esa meta y ya me da igual el tiempo, el crono, la luz del día y todo lo demás.

Aquello es una autentica feria de gente andando, la ambulancia suena de vez en cuando, la gente se retira en los avituallamientos pero yo sólo quiero cruzar la meta. Cuando faltan 3 km para la meta, me cruzo con Mamen y mi madre. Les doy un beso y se me saltan las lágrimas.

Impotencia de no poder haber corrido, pero alegría de volver a verlas y saber que voy a poder terminar. Les digo que me esperen ya en la meta que quiero entrar con ellos tres juntos.
La rabia me invade y comienzo a correr de menos a más. Ya no me duele nada, sólo quiero cruzar la meta y vencer a este Ironman. Empiezo a pasar a los pobres zombies que como yo, llevan horas andando. Cuento hasta 10 triatletas pasados, miro el garmin y me queda 1km para llegar. Llevo un ritmo de 3:54 min/km y mi cuerpo responde como si no hubieran pasado 15h por mi.

Giro la última curva y veo a mi familia esperándome. Les cojo de la mano, les doy un beso y entro con ellos en meta llorando de felicidad.
Hoy una vez más han sido ellos mis salvadores y se merecen esas 15h 05 min de esfuerzo, superación y sufrimiento.

Esta ha sido la historia de mi último Ironman. El más duro y dificil hasta el momento pero no el que pudo vencerme…

Hay una serie de factores que influyen en este resultado y que no voy a entrar en detalles porque son personales. Sigo estando vivo, sigo teniendo ilusión por este deporte, sigo viendo como mi familia me apoya en lo que hago. Este es mi modo de vida y así me gusta vivirlo y compartirlo…

Nos vemos en el camino amig@s…..

Mi máximo respeto a cada un@ de los triatletas que consiguieron cruzar esa meta


Albert Sánchez, de 98Kg a la élite del triatlón. Si lo puedes soñar, lo puedes hacer.

Mi infancia siempre estuvo marcada por el hecho de llevar audífonos, la desconfianza en mi mismo y el miedo a ser rechazado por los demás, cayendo así en una vida sedentaria en la que llegué a pesar 98 kg’s con tan solo 16 años, en 2011, me apunté al gimnasio y volví a hacer deporte, empecé a adelgazar llevando una alimentación mucho más saludable (que no dieta), a nadar, correr, hacer ciclismo y a ser feliz conmigo mismo. en estos 3 años el cambio ha sido radical, dejando atrás lo que era y descubriendo un mundo que me ha fascinado desde el primer momento, el triatlón. no solo lo descubrí, si no que debuté en un triatlón en verano de 2013 y en octubre de 2014 conseguí ser finisher de un ironman! ahora mis objetivos han cambiado, ya no hago deporte con el único objetivo de adelgazar o sentirme bien conmigo mismo, que también, si no que lo hago persiguiendo un sueño, llegar a la élite del triatlón. sin olvidar de donde vengo.
Me he dado cuenta que el cambio y trabajo que he realizado ayuda, inspira y motiva a las personas, por ello me gusta transmitirles a través del deporte, charlas, redes sociales o vídeos lo que una vida sana y deportiva puede llegar a cambiarte a ti y a tu entorno, demostrando que seas quien seas, vengas de donde vengas y tengas lo que tengas, si lo puedes soñar, lo puedes hacer.

Seas quien seas, vengas de donde vengas y tengas lo que tengas, si lo puedes soñar, lo puedes hacer.


Héroes de carne y hueso. La historia de Gemma Serrano.

Siempre he tenido problemas de sobrepeso y Obesidad y las dietas han sido mi gran lucha y calvario a lo largo de mi vida. Hace 10 años que soy diplomada en nutrición y 9 años que trabajo como dietista en el hospital de Elda. El ser nutricionista y no poder acabar con mis problemas de obesidad me causaban una frustración psicológica increíble. Mi ansiedad cada ver era mayor y lo pagaba con la comida. Es una lucha constante que nunca llegaba a ganar. En 2012 nació mi hija y yo ya estaba en mas de 100 kilos. El 1 de julio de 2013 pesaba 113 kilos y mi porcentaje de grasa era de 55%. Era feliz con mi hija, mi trabajo, familia, amigos… Pero era imposible seré feliz con mi cuerpo pq a parte de que físicamente no me gustaba, ya eran muchas las limitaciones que tenía. Mi hija cumplió 1 año y empezaba a dar sus primeros pasos. Yo era incapaz de poder acompañarla…

El 1 de julio de 2013 comenzaba mis vacaciones y decidí apuntarme al gimnasio y comenzar la dieta un aves mas. No confiaba en mi, pensaba que acabaría de nuevo en fracaso. Las primeras semanas fueron muy duras. Agujetas, cansancio, fatiga, pensar que me daría un infarto… Pero algo me decía q no podía tirar la toalla, que esta vez tenía que conseguirlo si o si, que no tenía otra opción. Tuve la gran suerte de encontrarme en el gym con un monitor que cada día me motivada a superarme un poco mas. Por poco que yo pudiese hacer él siempre me decía que estaba haciendo un buen trabajo y que debía continuar así. Sentía tener un compromiso con él porque se preocupaba por mi y cada día estaba ahí.

La dieta y el ejercicio empezaban a dar sus frutos. Mi peso comenzaba a bajar. La ansiedad por la que yo comia de forma voraz desaparecía en el gimnasio. Estaba mucho mas feliz. Ese cansancio, pronto comenzó a transformarse en una energía que no se acababa nunca.

si se puede gema

Los tres primeros meses solo hacía ejercicio cardiovascular: andar en la cinta y clases de spinning (a mi ritmo…). En seguida empecé a combinar este ejercicio con pesas y clases de body pump. Era mucho el peso que tenía que perder y si solo hubiese hecho cardio me hubiese quedado muy blanda y descolgada.

Cuando estaba en la cinta caminando siempre pensaba que mi sueño er poder correr 5 minutos seguidos. Éstos 5 minutos no tardaron en llegar. Entonces mi sueño era correr 10 minutos seguidos y pronto llegaron. Recuerdo perfectamente el día que logré correr 30 minutos seguidos. Escuchaba “30 seconds to Mars”. Cuando vi lo que había conseguido me puse a llorar y mis lagrimas se mezclaban con mi sudor.

Estaba consiguiendo algo que nunca pensé que sería posible hacer. Nico (el monitor del Gym) me decía que era increíble lo que estaba consiguiendo y que tenía que estar muy orgullosa y el continuaba dándome ánimos rocosas y cada uno de los días. Pedía peso todas las semanas, pero sobre todo grasa. Esto me motivaba a seguir llevando la dieta y pronto deje de decir “que estaba a dieta”, lo que había pasado es que había cambiado mis hábitos de alimentación y ahora comía de forma saludable y equilibrada.

Contaba con el apoyo de mi familia, amigos y compañeros de trabajo y sentía que ya no les podía fallar, pero sobre todo no me podía fallar a mi misma. La satisfacción que sentía cada día al acostarme era tan grande que estaba deseando que volviese a amanecer para seguir trabajando duro. El deporte en un principio era una ayuda para perder peso pero pronto se convirtió en algo que me gustaba y cada vez me enganchaba más.

Mi compañero y mejor amigo fue el responsable de meterme en el mundillo este del running. Me propuso que hiciese mi primera carrera de 10 Km. Cuando me sentí preparada nos fuimos a Elche a hacer mi primera carrera. Mi objetivo era terminarla sin tener que parar. Y lo conseguí. Llegamos a meta en 1 hora y la sensación de alegría y satisfacción era inmensa. Quería mas.

Así qu seguí entrenando para ello y mi amigo me dijo que probarse a correr por montaña que me iba a gustar mucho más. Así que fuimos a la montaña y ahí empecé con nuevas ilusiones y nuevos objetivos… Cada vez tenía más fondo. Mi físico cambiaba, mi grasa se convertía en músculo. Pase de pesar 113 Kilos el 1 de Julio de 2013 ny 55% de grasa a pesar 65 Kilos el 1 de julio de 2014 y un 20 % de grasa. Cada vez me gustaba mas mi cuerpo pero sobre todo lo que esto me permitía hacer. Tenía toda la energía del mundo para mi hija, para el trabajo, para entrenar duro, no necesitaba dormir tantas horas. Mi estado de animo era mas que positivo.

Empecé a entrenar por montaña y hace dos mese hice mi primera carrera de montaña de 16 km en la cual conseguí de nuevo mi objetivo, acabar sin parar y esa enorme satisfacción. Mi hija me esperaba en meta, que más se puede pedir.

Mi vida había cambiado en mucho sentidos, y todos a mejor. Todo el mundo me felicitaba por lo que había conseguido. He llorado de emoción de ver que si he sido capaz, que si quieres, puedes. He tenido gente a mi lado que ha confiado en mi y que me ha motivado. Gente con la que compartir estas cosas, como con Yolanda Valiente, son un placer. Ella me transmite mucho con sus palabras y me encanta.

He tardado 31 años en hacer realidad mi sueño, pero lo he conseguido, Ahora disfruto del deporte y mi objetivo para el 2015 es hacer una media maratón de montaña.

Cuando mi hija sea mayor y le cuente lo que fui capaz de conseguir, seguro que se siente muy orgullosa de su madre.

Me encanta compartir esta historia porque he servido de motivación para muchas personas que todos los lunes empiezan la dieta y el miércoles tiran la toalla. A todo el mundo recomiendo acompañar la dieta con deporte porque no tiene nada que ver perder peso con ejercicio, que perderlo sin él.

Es muy difícil resumir todo lo que me ha pasado en 1 año y medio pero se que estoy feliz y que si yo he sido capaz de conseguirlo, también lo pueden conseguir los demás.

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